lunes, 23 de junio de 2008
TRABAJO FINAL DE DATOS
Secuestro Express!!!
La campaña de Clarín por incorporar la letra Ñ a internet se muestra como contracultura: aparece como la reivindicación de la postergada habla hispana –recuperada como si tuviera un valor estético insoslayable a diferencia del valor comunicativo del inglés, que lo domina todo. La iniciativa se muestra, a su vez, como acto creativo en sí mismo: creación de comunidad, de reparación histórica, de debates de ideas. Creatividad e identidad, entonces, son las banderas de la medida, pero no hacen más que prolongar el encierro de la nueva cultura, ya que llevan las reglas del mercado a un nuevo soporte tecnológico (Internet), mediante una medida totalmente legítima y legal –la junta de firmas es un acto de reclamo institucionalizado en extremo, tiene mucho menos de protesta que de conformismo. Que quien lidere el reclamo de identidad sea una empresa de multimedios, la cual no tiene nacionalidad ni lengua que le sean naturales ni a las cuales les jure lealtad, exhibe que se trata tan sólo de una acción publicitaria, en la cual quedan inmersos a la vez el verdadero patrimonio folclórico que encierra la letra Ñ y el valor de cualquier reclamo legítimo ante el avance de la industria cultural; industria que obtuvo así, a través de Internet, un nuevo medio de difusión. Se trata, en definitiva, de emular el papel democrático de los medios de comunicación como método para solidificar el discurso democrático de Internet, de la mano del achicamiento de lo que la contracultura en el habla hispana realmente significa, con el objetivo de canalizar, mediante un orden que aparenta espontaneidad, todo reclamo latente y todo proyecto artístico en la sociedad.
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